Barquitos de Papel

Notas perdidas, abandonadas en facturas de teléfono, en envoltorios de galletitas, en bordes de diarios y revistas, como barcos de papel. A veces ni siquiera llegan a cobrar vida con la tinta y quedan atrapadas en la memoria, diluyéndose con el tiempo. Mensajes para mí más que para otros, aunque tal vez a otros también les puedan servir. Por lo menos, de este modo, los comparto y, además, les doy un destino para que no vayan naufragando por los rincones, olvidados.

26 enero, 2006

Subte

Estación Boedo. Mi ex-vecino, el que conocía de cuando vivía con mis padres, bajaba la escalera. Despacio, muy despacio, porque tiene un problema en las cervicales y se tambalea de un lado a otro. A veces parece que se va a caer para un costado pero se ayuda con una muleta y finalmente queda en pie. Podría haberme hecho el boludo, pero lo saludé. Ahí empezó, como siempre, a preguntarme por todas mis cosas. Subimos al vagón y le dieron el asiento. Yo quedé parado, entre la gente, a un metro suyo. Pensaba que íbamos a viajar así, a distancia, en silencio. Pero no. Mi ex vecino siguió su interrogatorio a la distancia, en voz alta. Todo el vagón se enteró de mi vida. Yo contestaba sus preguntas con monosílabos y me preguntaba porqué no puedo hacerme el boludo en esas situaciones. Viajamos así hasta estación Catedral. Ultimamente, siento que las cosas no son como deberían ser.

1 Comments:

At 6:20 p. m., Anonymous Anónimo said...

en esos casos, amigo, yo aprendi a aplicar algunas estrategias, primero,preguntar primero, y tomar las riendas del dialogo, y asi, llevarlo por los pedregosos caminos personales - de el, claro, no de uno. abrazo. Hernan.

 

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