Estatua!
Un día de estos que salga del laburo y vaya por Florida le voy a decir a la estatua viviente: ¡Querés dejar de hacerte la pelotuda!
Notas perdidas, abandonadas en facturas de teléfono, en envoltorios de galletitas, en bordes de diarios y revistas, como barcos de papel. A veces ni siquiera llegan a cobrar vida con la tinta y quedan atrapadas en la memoria, diluyéndose con el tiempo. Mensajes para mí más que para otros, aunque tal vez a otros también les puedan servir. Por lo menos, de este modo, los comparto y, además, les doy un destino para que no vayan naufragando por los rincones, olvidados.
1 Comments:
Odio a las estatuas vivientes y a los mimos.
Roberto Perfumo, desde Chivilcoy.
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