Barquitos de Papel

Notas perdidas, abandonadas en facturas de teléfono, en envoltorios de galletitas, en bordes de diarios y revistas, como barcos de papel. A veces ni siquiera llegan a cobrar vida con la tinta y quedan atrapadas en la memoria, diluyéndose con el tiempo. Mensajes para mí más que para otros, aunque tal vez a otros también les puedan servir. Por lo menos, de este modo, los comparto y, además, les doy un destino para que no vayan naufragando por los rincones, olvidados.

21 noviembre, 2006

Militantes del sentido común

Eso que los une. La seguridad de compartir ciertos conceptos. La conformidad. Los límites bien definidos. Amor, compromisos, sexo, amistad, diversión, alegría, tristeza, locura, enfermedad, muerte, drogas, pobreza, riqueza, éxito. Dicen conocerlos, dicen saberlos, dicen experimentarlos. Todos dicen lo mismo. Todos piensan lo mismo y creen que viven en la realidad. Se sonríen, se complacen, se miran y se reafirman en una comunión excluyente de cualquier distorsión que los ponga en peligro. Son los que andan siempre bien parados. Los que no caen. Los que no son el caso a tratar. Los que no se destacan, los que están en la media, los que se regocijan estando entre las mayorías que dictan las estadísticas. Los que disfrutan de ser aquellos a los que los bordes no los tocan. Miembros de una mente colectiva de hormigón. Rígidos. Ocultadores. Depravados. Perversos. Reprimidos. Cultores de un honor hipócrita. Militantes del sentido común. Bestias.