Barquitos de Papel

Notas perdidas, abandonadas en facturas de teléfono, en envoltorios de galletitas, en bordes de diarios y revistas, como barcos de papel. A veces ni siquiera llegan a cobrar vida con la tinta y quedan atrapadas en la memoria, diluyéndose con el tiempo. Mensajes para mí más que para otros, aunque tal vez a otros también les puedan servir. Por lo menos, de este modo, los comparto y, además, les doy un destino para que no vayan naufragando por los rincones, olvidados.

09 septiembre, 2006

Nube negra

El semáforo de San Juan se pone en rojo. El camión se detiene. Ricky viaja con los pies hacia fuera, en la parte de atrás. Abajo se apilan las bolsas llenas de cartones, como un colchón enorme. Yani habla con Ricky y trata de arreglar la cartera de cuero que encontró cerca de la Avenida Córdoba. Ricky le cuenta la vez que encontró las zapatillas Reebok casi nuevas y le promete que si “pega” algo esta semana se lo va a regalar. Yani le dice que no mienta, que todo lo que saca después se lo lleva a la vieja. “Te digo que no”, le insiste Ricky, “voy a buscar algo para vos”. Le cruza un brazo por el cuello, lo aprieta y le lleva la cabeza hasta el pecho. A Yani no le gusta que la agarren. Intenta soltarse. Tacha, apoyado sobre la cabina del conductor, observa expectante la charla del Ricky. Desde que le contó que le gusta Yani, Ricky hace todo lo posible para alejársela. Compiten en todo y con las minas más todavía. Tacha los ve de espaldas y mide la distancia entre un cuerpo y el otro. Se banca como puede. La cabeza de Yani baja hasta el pecho de Ricky por la fuerza del abrazo, y Tacha piensa que Ricky la lleva hacia sus genitales. Yani forcejea y a Tacha se le despierta la furia. Esquiva a Hernán, a Pata y sin querer le da un rodillazo en la nuca a Maxi. “Qué hacés guacho” le recrimina Maxi al pasar. Tacha le pide perdón con un gesto y sigue saltando por encima de las bolsas y cartones. Llega junto a Ricky y Yani. El semáforo de San Juan pasa del amarillo al verde. La humareda sale del caño de escape y forma un telón detrás del camión. Una nube negra se expande por la calle. Tacha pierde el equilibrio y cae sobre Ricky y Yanina, arrastrándolos hasta el asfalto.

3 Comments:

At 6:53 p. m., Anonymous Anónimo said...

Puede alguien decirme "me voy a comer tu dolor"? En fin, la sustancia blanca se apodera de los tristes padrinos grisáceos que alguna vez supimos ser.
Melancolía aparte, que las aves vuelen bien alto...sólas saben sobrevivir en este infierno encantador. Ni ayuda necesitan.
Retiramos el papel envoltorio del caramelo e intentamos observar sus virtudes cuando descubrimos que no son sino un berreta postrecito. La bronquitis arranca una noche cualquiera: no interesan las actuaciones. Aquí, parece, importan las diferencias de estilo.
Soy ranura de un hueco que no será. Parezco un buque fiero empapado de imposible. Lo que quiero, difícil de encontrar y lo que no, tan fácil que asusta.

 
At 12:31 a. m., Blogger FMM said...

"Cuando la noche
es más oscura
se viene el día
en tu corazón..."

 
At 3:05 p. m., Anonymous Anónimo said...

La vida es arbitraria, cuando hay sol el corazón ríe pero sabe que eso dura muy poco. Siempre lo bueno dura esos segundos inolvidables?, pero de inolvidables pasan a ser relegados cuando en la futura existencia aparecerán individuos que realmente valgan la pena.
Alguien logrará refutarme algún día, por qué cuando algo que nunca tuvo principio llega a su fin? Y si nunca comenzó por qué fue dichoso de ser redactado alguna vez?
Hay veces que las palabras no revelan esa incertidumbre que uno lleva dentro, pero igual uno las escribe no sé para qué, es tan explicable la existencia de la mente humana, como la razón para el corazón. A veces creemos que esa razón es mas vasta que la que uno tiene, y habla de lo que lo rodea o rodeó para escapar y no arrostrar a los grandes dilemas.
Como alimañas a veces buscamos nuestro gran porvenir y no nos damos cuenta de que lo esta ante esa perspectiva aclamada o esperada puede llevarnos a ese camino que uno tanto desea.
Hoy decido evitar las caras entristecidas, los sentimientos encontrados y las paranormales tácticas anti corazonadas. Algún día será esta vida hermosa y desaparecerá esa piba que nadie besa tirada sobre la plancha de la morgue.

 

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