Barquitos de Papel

Notas perdidas, abandonadas en facturas de teléfono, en envoltorios de galletitas, en bordes de diarios y revistas, como barcos de papel. A veces ni siquiera llegan a cobrar vida con la tinta y quedan atrapadas en la memoria, diluyéndose con el tiempo. Mensajes para mí más que para otros, aunque tal vez a otros también les puedan servir. Por lo menos, de este modo, los comparto y, además, les doy un destino para que no vayan naufragando por los rincones, olvidados.

21 julio, 2006

OKTUBRE I


Encontré en la revista "La Mano" de hace unas semanas una nota de tapa sobre los veinte años de Oktubre, segundo disco de los redondos.
Si bien mi entrada al mundo ricotero fue tardía (digamos que me hice peregrino ricotero cuando presentaron Luzbelito) siento que algo del aire de los discos anteriores pude respirar en los recitales que estuve. Refrescando, deteniéndome en las letras, en los momentos que salieron a la luz, en su actualidad, identifico una vez más la adrenalina y el filo de esas canciones que se metieron en el cofrecito de las músicas imprescindibles.
No debería sorprenderme, entonces, cuando experimento ese sentimiento de estar pensando las cosas desde un mismo lugar, de identificación con las letras que va más allá de la pasión rockera que pude haber experimentado al curtir la "onda ricotera". Pasó la onda y sigue habiendo conexión. Hablo de una cierta sintonía. Si fuiste alguna vez a “misa”, tal vez puedas entenderme.

3 Comments:

At 7:54 p. m., Anonymous Anónimo said...

Como bola sin manija

puedo ir para un lado puedo ir para otro lado encontrar estuarios pálidos cisnes quietos buques mansos que como a las nubes me llevan de un lado para otro lado puedo dar con lugares apacibles o sombras excitantes la primera piel de una mujer el aroma de una mujer el sonido de una fiesta puedo beber de cierto cuidado y enfermarme levemente y sentir en las sabanas el olor del sol puedo llegar a tener suerte en el juego y en la vida puedo cambiar de vida y de nombre puedo peinarme de otra manera y vestir como nunca lo hice puedo sorprender ser irascible o piadoso comprensivo con las mujeres o despiadado con sus increíbles sentimientos

puedo como antaño volver a enamorarme puedo padecer por un vago recuerdo o tirar todo por la borda o no soportar la memoria -hoy te he de recordado vagamente- puedo reír y cantar divertir a la gente y esperar a que todos estén completamente locos y ya no parezca tan divertido puedo envejecer y enmudecer para siempre y decir palabras sin mayor fundamento puedo gozar de placeres fáciles y complicados.

-eras alta antes de conocerte y hoy no he recordado tu nombre y pienso que otro día podré humillarlo- puedo tener rasgos bondadosos arranques de conmovedora caridad puedo echarme a perder a tener más hijos como si ofreciera el más estupendo y bonito de los mundos posibles puedo ambicionar un amplia fortuna hasta puedo trabajar o pensar en el as de oro o seducir a una adolescente frágil-como-un-pétalo-de-agosto

puedo hacer viajes exóticos morder la espesura de un follaje jugar mi vida por unos diamantes impuros o por lánguidos ojos saturados de sabiduría puedo emborracharme aquí o en el extranjero y caer exhausto en la turgencia de un muslo o en el filo de una dudosa alcantarilla puedo investigar o escribir luminosos párrafos que abrirán por sí el futuro puedo ser un intelectual responsable o desaprensivo firmar o no firmar traicionar o jugar a la lealtad puedo ser adorado puedo ser odiado tener amantes distintas en su belleza singulares en sus caprichos o no tener a nadie y no guardar un solo recuerdo puedo rechazar la ternura o mendigarla como hace unas horas puedo vivir alternativas viejas o recientes fáciles y peligrosas puedo elegir mi destino aunque no sepa darle forma adecuada ni por dónde empezar puedo imaginar el tiempo que desconozco luchar por esa o por otra dulce aspiración puedo olvidar –hoy no he podido recordar tu nombre- de la memoria puedo imaginar las interminables apuestas y sus mañas de vieja tramposa puedo no pensar en que distribuye los signos de ese futuro tangible y ajeno.


En "Nombres" 1963. Franciso Urondo

 
At 12:04 a. m., Blogger FMM said...

No sé quien sos, no creo que sea lo importante. Muchas gracias de nuevo. Este comentario que dejaste me llegó en un momento muy particular... sobre todo en cuanto a elegir mi destino aunque no sepa darle forma adecuada ni por dónde empezar.

 
At 12:49 a. m., Blogger dani said...

Hum, aquí estoy, para seguir compartiendo el espacio, y también esa vieja nostalgia "redonda", que se saborea como un buen vino y se comparte, sabiendo que resulta un engranaje vital que, de alguna forma, nos hace andar
abrazos

 

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