La Resistencia
Mi abuelo nunca pisó Carrefour, porque decía que había arruinado el barrio. El supermercado le daba nostalgia, melancolía, de esa que solía tener recurrentemente por el puesto de achuras, el trabajo en el diario Crítica y los años del tango y la milonga. Esa mole de cemento y asfalto se había llevado el templo. Como los españoles que conquistaban poniendo iglesias sobre los cementerios indígenas, los franceses quisieron colonizar con su modernidad sobre los restos de la tradición de un barrio futbolero. Ganaron. Invadieron y ahí siguen. Pero ya se van a ir. A mi abuelo lo entendí tiempo después. Mi abuelo resistió, como muchos otros, la llegada de los “beneficios” de esa modernidad.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home