Barquitos de Papel

Notas perdidas, abandonadas en facturas de teléfono, en envoltorios de galletitas, en bordes de diarios y revistas, como barcos de papel. A veces ni siquiera llegan a cobrar vida con la tinta y quedan atrapadas en la memoria, diluyéndose con el tiempo. Mensajes para mí más que para otros, aunque tal vez a otros también les puedan servir. Por lo menos, de este modo, los comparto y, además, les doy un destino para que no vayan naufragando por los rincones, olvidados.

21 abril, 2006

La Resistencia

Mi abuelo nunca pisó Carrefour, porque decía que había arruinado el barrio. El supermercado le daba nostalgia, melancolía, de esa que solía tener recurrentemente por el puesto de achuras, el trabajo en el diario Crítica y los años del tango y la milonga. Esa mole de cemento y asfalto se había llevado el templo. Como los españoles que conquistaban poniendo iglesias sobre los cementerios indígenas, los franceses quisieron colonizar con su modernidad sobre los restos de la tradición de un barrio futbolero. Ganaron. Invadieron y ahí siguen. Pero ya se van a ir. A mi abuelo lo entendí tiempo después. Mi abuelo resistió, como muchos otros, la llegada de los “beneficios” de esa modernidad.