Notas perdidas, abandonadas en facturas de teléfono, en envoltorios de galletitas, en bordes de diarios y revistas, como barcos de papel. A veces ni siquiera llegan a cobrar vida con la tinta y quedan atrapadas en la memoria, diluyéndose con el tiempo. Mensajes para mí más que para otros, aunque tal vez a otros también les puedan servir. Por lo menos, de este modo, los comparto y, además, les doy un destino para que no vayan naufragando por los rincones, olvidados.
5 Comments:
Me dejaste igualita.
Amuchástegui, que nombre.
Qué espera?
No sé como llegue a este sitio. Lindas cosas, aca comparto las mias.
Un día me acrecentaré y mis sentidos se agrietarán del todo. Aún estoy media adormecida. Cuesta despertar de los espejismos. Será amor o un proceso sexual de enamoramiento? Será la afición de la ternura? Todavía no lo sé porque aun no incité.
Hacer antesala para que los días desfilen, salir al camino para verte y tentarte, para mirarte y soltarme, para que por fin puedas amarme. Mis piernas y mi cuerpo hablan al mirarte, mezcla rara de pasiones. Soy una chiquilina con voracidades y aguardos que no necesita otra cosa que no sea tu apego.
Me hurtas la quimera, las auroras y el atardecer. Cuál es el seudónimo beneficioso por lo que siento por usted?, es necesario ponerle título?, no es ineludible, entonces porque exhortar tanto para proveérselo? Sobrevolemos, inventémonos compañía y vivamos solo de pasiones, tan solo con eso mi cuerpo y mente se conforma
Siempre deambulaba por el lugar, intimaba a todos los que iban, porque eran del mismo contorno. Le agradaban las personas que asistían ya que podía dialogar como si fueran amigos, porque los verdaderos cada día y poco a poco se distanciaban. Aquel bar tenía la estructura antigua que tanto le atraía, podía hacer que sus manos y su voz crearan música tocando la fruslería guitarra y entonando canciones de intérpretes conocidos; conseguía sentarse en sillas de pino a medio pintar, mientras jugaba al ajedrez con amigos y fumaba varios cigarros que le aportaban tranquilidad.
A medida que pasaba la hora, el lugar se iba colmando de gente, la música ya no era tan suave y las partidas de juego no se disfrutaban. Era ese el momento de abandonar el entretenimiento y dialogar con aquellos conocidos y de paso aprovechar para que colaboraran con nuevos instrumentos musicales. Esa noche, deseaba ser bizarra y sugestiva para obtener el fin. Con picardía se acercaba a sus semejantes, con un ruido incomodo e inquietante que trasmitían sus manos al rodear un simulacro de alcancía. Algunos de los que estaban en aquel bar miraban con fastidio esa actitud pero otros, alegres, por esas cosas que hace la bebida contribuían con agrado. Continuaba recorriendo el lugar hasta toparse con él, un hombre desconocido, apuesto, de rostro blanco, ojos penetrantes, con labios delgados atrajeron su atención. Dialogaba placenteramente con un amigo mientras oprimía con una de sus manos un vaso a medio llenar. Ella se acercó humildemente, como si estuviera pidiendo limosna en las boleterías del tren, pero esa cara de modestia solo basto para que los labios de aquel hombre comunicaran una travesura. Sin poder engañarlo, huyó inquieta y atónita al darse cuenta que la había desenmascarado. Luego volvió hacia él y logro besarla haciendo preguntas retóricas que muchas veces dejaba sin respuesta, con el propósito de sembrar una idea y también obtener un efecto.
Al pasar la hora se encontró en aquella mesa de pino, con un cenicero lleno de colillas, olor a tabaco, las fichas de ajedrez sobre el tablero, sus ojos brillaban y su rostro estupefacto clamaba cansancio, en frente de ella una silla vacía, a su alrededor siempre las mismas caras; pareciendo ver su rostro en la ventana... Al pararse... su sombra se apartó de ella.
Espero que sigan llegando...
Publicar un comentario
<< Home